jueves, 9 de enero de 2014

Este Nicolás... ¡Siempre tan drástico!

Hoy les traigo una curiosidad del Renacimiento italiano.
Todos podemos hablar de Il principe, del Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio, de la famosa frase "el fin justifica los medios", etc. Podríamos analizar la vida política y obras de este reconocido personaje de la historiografía moderna (gran sabio y principal contribuyente en la escritura de la historia porque, Maquiavelo fue el primero que analizó la idea de poder separándola de lo "sagrado", después de diez siglos de mantenerse un enfoque histórico providencialista; por eso el concepto de revolucionario que se le atribuye a don Nicolás y, el nuevo concepto de Maquiavelismo que se crea) durante horas, días o meses. 

Pero lo que hoy les traigo no sale en ningún libro, esto es exclusivo de Historia de hoy y todos los tiempos para ustedes, mis hermanos. Así que, siéntanse privilegiados y disfruten de la otra cara de la historia, la que nadie te cuenta:


A finales de 1509 el filósofo político Niccolo Machiavelli, futuro autor de El Príncipe , tuvo un perturbador encuentro sexual con una prostituta en Lombardía. Él describió este incidente en una carta a su amigo Luigi Guicciardini. Según Maquiavelo que estaba "muy caliente y sin [su] esposa" fue atraído a la casa de una lavandera. Una vez dentro de ella le ofreció los servicios de una mujer con "una toalla sobre la cabeza y la cara":

"Ahora estaba completamente aterrorizado, sin embargo, ya que estaba solo con ella en la oscuridad, le di una buena joda. A pesar de que me encontré con sus muslos flácidos, sus genitales grasientos y un poco su aliento apestoso, mi lujuria era tan desesperada que me fui por delante y se lo di a ella de todos modos. "
Cuando su encuentro había terminado, Maquiavelo logró encontrar una lámpara y fue capaz de arrojar luz sobre la mujer:

"Dios mío, era tan fea que casi me caigo muerto ... un mechón de pelo, medio negro y medio blanco, la parte superior de su cabeza era calva que te permitía ver varios piojos dando un paseo ... Sus cejas estaban llenas de piojos; un ojo miraba hacia abajo y otro hacia arriba. Sus conductos lagrimales estaban llenos de moco... su nariz estaba torcida en una forma peculiar, las fosas nasales estaban llenas de moco y una de ellas estaba medio desaparecida. Su boca se parecía a la de Lorenzo de Medici, torcida en un lado y babeante, ya que no tenía dientes para mantener la saliva en la boca. Su labio estaba cubierta con un fino pero largo bigote.

Cuando la mujer le habló, Maquiavelo fue golpeado por su "aliento apestoso", y:

"... Me esforcé tanto en levantarme que vomité encima de ella."

Un derroche de ternura Maquiavelo, resulta empalagoso ya de tanto dulce, no? Jaja! De todas formas: ¡Yo te banco Niccolo!

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