viernes, 28 de febrero de 2014

Si no empezamos nosotros... de qué cambio hablamos?

Hola amigos, en este post dejo un poco de lado el pasado, la Historia, para hablarles de este presente tangible, de una realidad fría y palpable.
Esta mañana en el Memorial estuvo, cerca de cuarenta minutos, una señora que, según me contó, vive a un par de cuadras del lugar. Entró, la recibí amablemente, la presenté con el soldado de infantería para que le brinde la charla referencial a la Bandera del Ejército de Los Andes. A los cinco minutos salió, se dirigió hasta la otra sala y ahí estaba yo; dispuesta a explicarle sobre las otras dos banderas. Entablamos una conversación. Al principio pareció interesante, después se tornó un conjunto de palabras arrogantes.
La mujer me dijo esto, así, tal cual: "Vos sabés que ayer, estuve leyendo el diario, y en una parte leí que Mendoza era la ciudad más maravillosa del mundo. ¿Podés creér vos? ¡Mendoza! Yo me conozco toda la Argentina, te digo, y para mí cualquier lugar es más lindo que éste. Mendoza es una mugre. Está todo feo, nadie hace nada, nadie quiere trabajar. A mí me da vergüenza decir que soy de acá. Salís y los negros estos te chorean todo, son todos unos corruptos los mendocinos." Cada palabra que agregaba esta señora era una lágrima más que me daban ganas de derramar. Si bien la información que me dio estaba totalmente errada, lo que menos me importó fue eso. En mi cara se notaba la lástima que sentí en ese momento. Lástima por la terrible ignorancia que cargaba esa persona en su cuerpo.
Cuando terminó de hablar, la miré, y no fui capaz de decir nada... La Celeste de todos los días hubiese retrucado a viento y marea cada cosa que salió de esa boca. Pero no, se me cerró la garganta y sólo la despedí formalmente.
Desde este mediodía no dejo de pensar. ¿Qué pasará por la mente de aquella persona, para decir tamaña barbaridad? ¿No es eso, acaso, producto de una mala educación? No me refiero a la educación institucional, me refiero a la educación que te da la vida, la que aprendés de tus viejos, tus hermanos, tus amigos o quien sea que te rodee. Esa es la base de todo.
Palabras llenas de insensatez, de discriminación, de desconocimiento, de injusticia! Está en cada uno de nosotros, con algún mínimo aporte que hagamos, el cambiar un poco esa realidad. Vos, pibe, sos el encargado de transmitir estos VALORES. De eso hablo, de los valores que están perdidos. RESPETO, AMOR, DIGNIDAD, HONRADEZ, RESPONSABILIDAD, PATRIOTISMO, GRATITUD Y LEALTAD. 
Si estás leyendo esto, y pensás como esta señora, busco que cambies esa mentalidad insolente, despreciativa, desdeñosa, ofensiva. Empezando por el reconocimiento, sino es sólo un engaño. Si ya conseguiste eso, lo demás viene solo, y vas a ver qué sorprendente es..! Sí, porque en esto no cabe el "cada uno opina como quiere", no hermano, esto tiene que cambiar.
O, si pensás como yo, ayudame a transmitir esto de la mejor forma: con el ejemplo. De nada sirve todo este palabrerío si no se aplica.
Bueno, en fin, no quiero ser una Bucay, sólo busco con esto, que aquel que está del otro lado tome conciencia de la importancia que tiene lo que acabo de contarles, porque es algo que nos toca la espalda constantemente y estamos ahí, dejando que pase, sin mover un dedo. Hagámonos cargo. Como dice el título de esta entrada: Si no empezamos nosotros... de qué cambio hablamos?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Celeste:
Todos tenemos ese bichito loco que nos sale a veces, construido por militares, los medios y políticos neoliberales. Sin embargo esa señora camina libre, tiene luz,agua,gas,comida ,etc ( ella lee el diario y no se tapa con él) . De seguro que no visitó Formosa o Catamarca, donde la falta de los servicios públicos, pone en riesgo la vida de las personas. La única forma de cambiar el discurso de esas personas, es por contagio o viviendo el sufriendo que los más necesitados viven a diario.
A veces yo he sentido la sensación de... ¿ para que estoy luchando, de que sirve ? pero es simplemente para dejar mi huella, para saber que uno lucho por algo, para jugarse por alguien , para ser solidario.
Señorita / señora Celeste, usted desde donde se encuentra y yo desde mi lugar, tenemos la misión de trasformar el mundo, nuestro mundo, el de todos los días.Como mi padre luchó por transformar un mundo( lo cual me siento muy orgulloso) y ahora es mi turno de ayudar a remendar las falencias de una sociedad,allí donde el Estado todavía no llega. Pero no con armas , sino con amor, solidaridad, ayuda al más necesitado. Esa es la forma de cambiar a las personas, que conozcan y trabajen por una causa, allí cambiaran el pensamiento. Le dejo un Saludo.

Pd: No se angustie Celeste, queda mucho amor todavía.

Lucas

Celeste Profitti dijo...

Hola, Lucas! Comparto totalmente su comentario. "Transformar el mundo" no se trata de dar un vuelco global, sino de cambiar nuestro mundo, al que tenemos alcance y permiso de manejar. El de todos los días, como dice usted. Y claro que queda mucho amor; eso es lo que nunca va a faltar! Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer la publicación. Saludos!

Publicar un comentario